Acostumbrada a cambiar las reglas del juego, Rolex presentó en 1967 “el” reloj-instrumento para submarinismo y que hasta nuestros días ha mantenido su reinado sobre las profundidades marinas, el Oyster Perpetual Sea-Dweller. Su caja hermética Oyster, actualmente hermética hasta 1220 metros, y la válvula de helio que Rolex patentó ese mismo año, contribuyeron enormemente para que el Sea-Dweller se convirtiera en la gran leyenda que es hoy.

 

A este modelo de la categoría Profesional de Rolex, se han añadido nuevas características que lo vuelven insuperable: caja ampliada a 43 milímetros, un nuevo calibre -el 3235- con certificación de Cronómetro Superlativo y una lente Cyclops de zafiro sobre el fechador para una mejor lectura de ésta. La válvula de helio, como lo ha hecho desde su nacimiento, permite regular la presión dentro de la caja durante la descompresión y mantiene su hermeticidad.

Creando un contraste único con el acero 904L de su caja y brazalete, el color negro viste la esfera y el bisel giratorio unidireccional de Cerachrom, la cerámica patentada por Rolex imposible de rayar. Además, en la esfera puede leerse “Sea-Dweller”, en referencia al primer modelo presentado en 1967.

Su movimiento, de carga automática, protegido por más de 14 patentes e insensible a los campos magnéticos, ofrece una reserva de marcha de aproximadamente 70 horas. Este modelo se presenta con un brazalete de acero Oyster de 3 eslabones, asegurado mediante el cierre Oysterlock exlcusivo de Rolex.

Válvula de Helio

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