Uno de los grandes problemas a nivel internacional es la piratería y la distribución de replicas o clones de una gran diversidad de objetos; la piratería es un medio por el cuál una organización clandestina crea replicas exactas de la mercancía/producción de diversas marcas de nivel internacional, principalmente las de alto poder adquisitivo. Por lo tanto este es un problema del que las marcas de Alto Lujo no están exentas y en el caso de la Alta Relojería lo podemos ver de manera constante.

Como los amantes de los relojes de lujo saben, los estándares de producción de un reloj son tan altos que cada marca cuenta con una guía para comprobar si sus relojes son réplicas u originales, el proceso de creación es tan meticuloso que dentro de las diferentes colecciones de una sola marca la manera de identificar la autenticidad de un reloj es diferente, incluso de cada pieza. Actualmente el caso más sonado es la demanda que Robert Maron enfrenta por haberle vendido varias réplicas de piezas relojeras al cantante, John Mayer; esta historia ha tenido lugar desde tiempo atrás cuando el cantante adquirió varios Relojes de Lujo entre los cuáles venía un Rolex. Mayer al enviar este reloj a mantenimiento, recibió una notificación en la cuál se le mencionó que ese reloj contaba con piezas que no eran auténticas, inmediatamente el cantante se puso en contacto con Robert Maron llegando a un acuerdo de la devolución del dinero invertido. Aunque la historia no ha terminado ahí, actualmente se vive un proceso legal entre ambas partes pero lo importante a resaltar en este caso es que las réplicas de piezas relojeras cada vez son más comunes y menos identificables para las personas, el método más viable para contrarrestar el problema de la piratería es el comprar los relojes con un distribuidor autorizado por las marcas de Alto Lujo y el negarse por completo a adquirir una réplica.