Aunque este es el primer cronógrafo de la familia Heritage Black Bay, no es el primero de Tudor. En 1970 la firma presentó el Prince Oysterdate Chronograph, tomando inspiración y desde ese momento sellando su vínculo con los deportes de motor y la supremacía técnica. Hoy, Tudor fusiona su expertise en relojes de submarinismo con éste, el instrumento rey de los circuitos de alta velocidad, el cronógrafo.

En apariencia este nuevo Black Bay Chrono es impresionante. Combina los elementos distintivos de esta familia Heritage (agujas snowflake, cristal y esfera abombados, corona Big Crown), añadiendo a la caja de 41 milímetros dos pulsadores que toman inspiración de los primeros chronos de Tudor. Pero sus virtudes no sólo radican ahí, pues este modelo está dotado con un movimiento de alto rendimiento, el MT5813, certificado por el COSC (Control Oficial Suizo de Cronógrafos), con espiral de silicona y generosas 70 horas de reserva de marcha.

Además, este calibre y su mecanismo de rueda de pilares, embrague vertical y órgano regulador de alta precisión, está desarrollado en colaboración con otra de las firmas expertas en cronógrafos, Breitling y su legendario calibre 01.

Al nuevo Tudor Heritage Black Bay Chrono se le ha dotado de un bisel fijo con escala taquimétrica grabada para sus nuevas funciones, además de un contador de 45 minutos a la hora 3 del disco, pequeño segundero a las 9 y ventana de fecha a las 6 horas. Proveniente de la familia Heritage, ofrece hermeticidad total en hasta 200 metros de profundidad y se entrega con un brazalete de acero o cuero, además de una correa adicional en tejido Jaqcuard.

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