Son ya 7 años en los que la Manufactura Jaeger-LeCoultre trabaja mano a mano con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para proteger parte de los 47 refugios marinos pertenecientes al listado de la World Heritage List. Este año, la atención se ha centrado en el Glacier Bay National Park and Preserve, localizado en la frontera de Canadá y Alaska y declarado como Monumento Nacional Americano en 1925 por las particularidades que lo hacen perfecto para el estudio de la sucesión de periodos glaciares.

Además de las características que lo hacen esencial en el estudio de la glaciología, la zona ha sido un santuario de ballenas jorobadas desde 2005, con el objetivo de evitar colisiones con navíos durante sus migraciones y estancias prolongadas durante las cuales se alimentan. El programa consiste en la revisión constante de las rutas de navíos, así como de las ballenas: un biólogo marino se encarga de monitorear la actividad ballenera a través binoculares especiales, comunicándole al capitán del barco si es necesario ajustar su ruta para evitar un accidente.