Las formas y colores de la naturaleza siempre fueron inspiración para Harry Winston. En cada una de sus creaciones, se encargó de capturar la magia que las estaciones y los elementos le regalan a nuestro entorno. Hoy, su legado se expresa mediante uno de los espectáculos más bellos y efímeros de la naturaleza: el florecimiento del árbol de cerezo, capturado por la firma en una hermosa pieza de relojería femenina.

El encanto de este fenómeno trasciende su belleza. En Japón, la estación del Sakura (árbol de cerezo) constituye todo una acontecimiento cultural celebrado en los hanami, festivales en los que se acude expresamente a contemplar la belleza de este espécimen vegetal que representa la renovación y el optimismo, pero que también nos recuerdan lo efímero y frágil de la existencia.

En el nuevo Avenue Classic Cherry Blossom de Harry Winston, está retratada la belleza de los cerezos con la sensibilidad y el estilo característico de la marca. Para animar el fondo, la Manufactura Harry Winston hizo uso del nácar, simulando las nubes inquietas de un día de primavera. Las flores y los pétalos del cerezo, toman vida gracias a un arreglo de 39 diamantes y 29 zafiros rosas de talla brillante. El acomodo de sus ramas, dota a esta representación de una profundidad y movimiento que sencillamente cautivan la mirada.

Toda la magia de esta pieza de Harry Winston está resguardada por una caja de oro blanco de 18 quilates con engaste de diamantes, cuyas formas reproducen la fachada de la tienda de la firma en la Quinta Avenida. Está impulsado por un movimiento de cuarzo y se sostiene a la muñeca mediante una correa de piel de caimán en color verde azulado.