En una expedición a Egipto, Sussane Bickel y su equipo de investigadores de la Universidad de Basilea, limpiaban la entrada de una de las tumbas del Valle de los Reyes cuando encontraron un ostracón (fragmento de caliza o cerámica utilizada para realizar bocetos de escritura o dibujos) en el cuál está dibujado un semicírculo dividido en 12 secciones de 15º cada una. En la parte media de la base, tiene una hendidura dónde se insertaba un perno que proyecta una sombra que muestra las horas del día.

Este reloj cuenta con marcas en cada sección que hacían más precisa la medición del tiempo.