Esta calurosa temporada, el gigante del lujo Louis Vuitton nos presenta un reloj-joya con un motivo que no hace otra cosa más que transportarnos en una ráfaga de viento plagada de colorido y verano. Por supuesto la inspiración de este soberbio guardatiempos nace del desfile Crucero 2015 de su colección Prêt-à-porter y se presentó durante la pasada edición de Baselworld 2015. La pieza desborda tonos luminosos y un motivo Ramage que juega con la estética de su correa de piel de aligátor.

El incomparable motivo que nos hace recordar los molinillos de viento de la infancia ha sido trabajado por los maestros relojeros de la Fabrique du Temps de Louis Vuitton por más de 30 horas para lograr el meticuloso trabajo de pintura, con un realce de 320 diamantes en su esfera, colocados con la técnica del engaste nieve y 46 más dispuestos alrededor de su corona. Este despliegue de artesanía en dos diferentes disciplinas, crea lo que para la firma significa una ilusión óptica dotada de un indescriptible grafismo, inmersa en una discreta caja de 30 mm de oro.

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