En el corazón de Tlalpan, en la Ciudad de México se encuentra un lugar que transporta a sus visitantes hasta 315 años atrás.

Se trata del Museo del Tiempo, el cual alberga mil 500 piezas en exhibición entre los que destacan, relojes, fonógrafos, cámaras fotográficas, algunas de las primeras victrolas, entre otras antigüedades.

Dentro de esta casona que en los años setentas funcionaba como central telefónica, es imposible no remontarse al pasado al ritmo del “tic-tac” que puntea cada segundo, ya que hasta el reloj más antiguo se encuentra en funcionamiento.

“La relojería es la madre de toda la mecánica”

Markus Frehner, de origen suizo y director del museo, explica la razón por la cual la relojería es el antecedente de prácticamente cualquier dispositivo: “Fonógrafos, monógrafos, todos surgieron a base de cuerdas y dientes”.

Dentro de la asombrosa colección del recinto, destaca el Bracket Clock por ser el más antiguo; manufacturado en 1705 por White, el relojero de la primera reina de Gran Bretaña, Ana de Estuardo.

Esta referencia fabricada en madera ébano con laca china y decorada con aplicaciones de bronce y oro de 24 kilates, es impulsado por un movimiento de cuerda que garantiza una marcha de hasta 8 días.

Después de 315 años, el reloj con tres melodías señala la hora con sus 10 campanas de plata y doble espiral en perfecto estado.

En la exposición, es posible admirar este diseño clásico incluso en su interior con ayuda del reflejo de un espejo colocado al reverso del Bracket Clock.

El autómata

Al preguntar a Markus cuál es el modelo más “especial” para él responde: “sin duda, el autómata, porque es único en el mundo”.

Su historia se remonta a 1856 cuando el relojero suizo, Alexander Hugy, lo fabricó mientras vivía en Guanajuato a petición de una familia aristócrata.

Su precio en aquel entonces fue de 25 pesos plata, suma suficiente para adquirir 150 hectáreas de tierra de pastoreo.

Este modelo escenifica un acto de circo, en el que cada muñeco mantiene un movimiento diferente, sin embargo, es necesario que se restaure parte de la escenografía.

Próximamente, esta referencia elaborada con materiales de origen francés será documentada en un libro que detallará las características que lo hacen tan especial.