Junto al departamento de diseño de alta joyería de Chopard, Caroline Scheufele, co-presidente de la firma, trabaja para dar vida a la inspiración que recoge de sus numerosos viajes por el mundo y las experiencias que de ellos emanan.

Así es como surgió el reloj secreto Chopard Lotus Blanc, hoy nominado en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève; de un viaje al sureste de Asia, donde Scheufele se vio tocada por el refinamiento y la exquisitez de la flor de loto blanca. Una flor acuática supuestamente frágil que se considera sagrada en muchas religiones del oriente. Es usada como el trono de algunas divinidades y sus pétalos, que cierran y abren con el crepúsculo y el amanecer, simbolizan la perpetua renovación.

El reloj secreto Chopard Lotus Blanc imita el abrir y cerrar de la flor de loto, pero con una suntuosa construcción de platino y titanio y 25.66 quilates de diamantes. La flor resguarda un movimiento de cuarzo, y se sostiene mediante un brazalete de oro blanco que evoca las ondulaciones del agua sobre la que se posan los lotos blancos.