Los inhóspitos parajes gélidos, el ímpetu por expandir el conocimiento sobre ellos y el espíritu de aventura, además de un nuevo movimiento Manufactura Tudor, son las características que definen en alma y cuerpo al modelo North Flag. Más que un reloj con algunas funciones útiles, el Tudor North Flag se ha transformado en un instrumento de la ciencia, plagado de superioridad técnica y compañero inseparable del aventurero moderno, aquél que comulga en cuerpo y espíritu con la naturaleza.

Tanto el modelo North Flag como el Pelagos, se convierten desde 2015 en los primeros modelos Tudor impulsados por un movimiento creado por la propia firma, un paso más hacia la independencia y la excelencia para la marca fundada en 1926 por Hans Wilsdorf. El nuevo movimiento TUDOR MT5621 del North Flag ofrece, además de una gran precisión, una reserva de marcha de 70 horas, indicador de fecha a la hora 3 e indicador de reserva de marcha en un disco colocado a la hora 9.

Certificado por el Control Oficial Suizo de Cronómetros (COSC), el Tudor North Flag lleva consigo la historia que relaciona a Tudor con la ciencia. A principios de los años 50, miembros de la Expedición Británica del Norte de Groenlandia enfrentaron condiciones desafiantes para realizar una serie de investigaciones, llevando consigo un Tudor Oyster Prince. Inspiración directa para el nuevo Tudor North Flag, aquél modelo resultó ser de vital importancia para la expedición, por ser un instrumento de suma fiabilidad en tales adversidades.

Para mejorar la ergonomía en el North Flag, Tudor introduce una caja de acero de 40 milímetros unida al brazalete, además de mejoras en la legibilidad como una curvatura ligera en la parte superior para evitar reflejos intensos. El bisel, por otro lado, está compuesto por cerámica mate y acero satinado que expresan la estética técnica de Tudor.