Oro Everose de 18 quilates, los diamantes más excepcionales, un engaste sublime, calibre de nueva generación y la certificación de Cronómetro Superlativo, son las características primordiales que distinguen al nueva joya de la Manufactura de la corona, el Oyster Perpetual Pearlmaster 39; una prueba inequívoca y poética del dominio de Rolex en la sublimación del arte joyero.

El resplandor incomparable y la elegancia de esta creación de Rolex, se suma a 14 patentes que afirman la precisión del calibre automático 3235 de nueva generación, además de un nuevo escape Chronergy desarrollado y patentado por Rolex, haciendo simbiosis entre su rendimiento energético y la seguridad en sus funciones. La autonomía del calibre 3235 alcanza aproximadamente 70 horas y cuenta con la certificación de Cronómetro Superlativo que Rolex redefinió en 2015.

Lo anterior significa que el corazón de esta pieza, fue sometido a una serie de rigurosas pruebas realizadas en los laboratorios de Rolex y que sobrepasan los criterios estandarizados de la industria relojera. Elementos clave como la precisión -que en este caso es de -2/+2 o de doble de lo que se exige a un cronómetro oficial-, la hermeticidad, cuerda automática y reserva de marcha (autonomía), se ponen a prueba y simbolizan su éxito mediante un sello verde incluído ahora en todos los relojes Rolex.

Destrezas y superioridad técnicas atrás, el Oyster Perpetual Pearlmaster 39 de Rolex se distingue por un brillo incomparable, dado por una selección meticulosa de los diamantes que lo adornan. Para tal efecto, Rolex dispone de su propio laboratorio de gemología, donde especialistas aseguran la calidad de estos diamantes y son confiadas a los maestros del engaste. El sello de excelencia Rolex se observa en la alineación perfecta de los diamantes, la posición y orientación que ensalza el brillo, la sujeción. regularidad y el acabado de los granos.

La caja Oyster, hermética hasta 100 metros de profundidad y tallada de un bloque macizo de oro Everose de 18 quilates, se sostiene a la muñeca gracias a un brazalete de eslabones macizos, también de oro de 18 quilates, con cierre invisible Crownclasp disponible también con engaste de diamantes en la parte intermedia de oro blanco.