Tan memorables por su aroma como por el diseño de sus frascos, los perfumes La Panthère y L’Envol de la Maison Cartier, se transforman y se revelan ante nuestros sentidos con dos ediciones limitadas que cultivan el arte de las combinaciones preciosas entre estelas y materiales.

Para La Panthère, el animal insignia de Cartier es inmortalizado en una escultura de intensa geometría en el vidrio, que se posa misteriosa detrás de las hierbas altas dibujadas en el frasco de iridiscente resplandor. Un símbolo de la naturaleza indomable de este felino y de aquello que evocan los finos aromas de La Panthère de Cartier.

En contraposición a la feminidad salvaje de La Panthère está L’Envol, la fragancia masculina de Cartier, caracterizada por un frasco sellado por un tapón con motivo guilloché, invitando a propulsarse a la inmensa poesía de los cielos.

Iguales en sofisticación y representando el saber hacer de la Maison Cartier, cada una de estas fragancias se distingue solamente por sus tonos florales y acordes aéreos amaderados, creados para los gustos femeninos y masculinos, respectivamente.