Del diseñador industrial Zelf Koelman, el reloj Ferrolic se crea a partir de una fascinación por uno de los materiales con más magia en nuestro planeta: el fluído ferro. La dinámica natural de este fluido hace que su display elimine la brecha entre las pantallas digitales que inundan nuestro entorno y la realidad tangible.

El fluido Ferro se comporta a veces de maneras impredecibles, de manera que las horas y los minutos señalados en el reloj Ferrolic suelen tomar la forma de criaturas vivientes. El reloj funciona de la siguiente forma: el display posee una cuenca parecida a la de un acuario en la que el fluido puede moverse libremente. Detrás de este escenario, poderosos electromagnetos permiten al fluido tomar forma. El software detrás de estos magnetos y por tanto la información provista, puede ser editada. Ferrolic está controlada por un sistema inteligente interno al que se accede mediante un web browser. Lo anterior permite que los usuarios asignen a las “criaturas” que darán tiempo, texto, formas y transiciones.

El nacimiento de Ferrolic en palabras de su creador:

“Algunos años atrás me enamoré de las características mágicas de esta pequeña mancha negra atrapada en una botella. Es posible manipular la posición y la forma de una gota flotante de fluido Ferro con un magneto. La dinámica y la forma de este cuerpo líquido eran mucho como la de una entidad viviente. Decidí permitirle a esta entidad vivir su propia vida y tener una función. Un año de investigaciones e ingeniería eventualmente resultaron en Ferrolic.”